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14 May

El Teneguía y las salinas

Los Volcanes de San Antonio y Teneguía son una de las visitas imprescindibles en La Palma, no solo para admirar la particular belleza volcánica del paisaje, sino también para que niños y adultos puedan aprender nociones de vulcanología e interesantes curiosidades en un auténtico escenario volcánico. 

Los volcanes: Teneguía y San Antonio

Estos Volcanes se encuentran en el municipio de Fuencaliente, a una escasa media hora las Casas Rurales El Pósito y Felipe Lugo. La excursión puede iniciarse en el centro de visitantes del Monumento Natural de los Volcanes del Teneguía, en la zona de Los Canarios, pues allí se puede conocer la historia de las erupciones de la zona, y, a través de un corto sendero, bordear el cráter del Volcán de San Antonio, cuya erupción data del siglo XVII, y que ya empieza a cubrirse de pinos canarios.

La caminata puede continuar hacia el Volcán del Teneguía, o acortarse en coche hasta alguna de las entradas señalizadas que permiten el acceso a la zona. Desde estas entradas se puede realizar una pequeña excursión de unas dos horas en las que admirar el cono del volcán de San Antonio, los cultivos de vides en arena volcánica, las distintas bocas del volcán del Teneguía, y el malpaís que originó el río de lava que fluyó hasta el mar.

Pero sin duda lo más emocionante de la excursión es subir a la cima del propio volcán, a 430 metros de altura, para admirar las vistas del mar y la costa de La Palma, y comprobar los restos de la erupción volcánica de 1971 que aún se sienten en el ligero olor a azufre y el calor que se desprende de las piedras y los huecos entre ellas.

El faro y las salinas

Desde lo alto del Teneguía se ve el emblemático Faro de Fuencaliente, situado en el punto más meridional de La Palma, y junto a él se encuentran las famosas salinas que aún recogen la sal marina con el método tradicional de siglos de antigüedad. Esta es la siguiente parada de la excursión.

Salinas de Fuencaliente

Tras un corto paseo en coche, los visitantes pueden aparcar junto al faro y adentrarse en el circuito autoguiado que explica todo el proceso de recogida de sal mediante las diferentes charcas o piscinas de agua junto al mar.

Antes o después de esta visita, según la hora de llegada y el hambre de los excursionistas, se puede degustar una comida exquisita en el restaurante Temático El Jardín de La Sal, cuyos platos son por supuesto cocinados con la sal marina.

Además de la deliciosa comida, el lugar se presta a una buena sobremesa con fantásticas vistas al mar que pueden hacer alargar la sobremesa hasta el atardecer y contemplar una bonita puesta de sol.

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